Todo el capítulo funciona como una radiografía de por qué no se puede confiar en nadie en Night City, ni siquiera en uno mismo. Primero tienes a Capri, que después de venderle a D el discurso de ser "socios", intenta cambiar de huésped y saltar al cuerpo de Talia en cuanto la tiene enfrente; y cuando D recupera el chip, ella le apaga los poderes y solo vuelve a ayudarlo en la emboscada cuando están a punto de arrancarle el biochip de la cabeza. Segundo, ves cómo todos usan a los demás: Kiril veía a su propia hija como un experimento de tolerancia al cromo desde niña, Weak intenta usar a Roman para sacarle el chip a D, y D ya habla del constructo como un adicto diciendo "Capri me pertenece" sin importarle que Talia tenga daño cerebral terminal por su culpa. Pero el detalle está en el interrogatorio del final: cuando el corpo le dice en la cara que su clan murió por su culpa, D no lo mata por venganza, lo mata gritando "¡Cállate!" para no escuchar la verdad. Ese "No tenía opción" final frente a Roman confirma que D ya ni siquiera confía en su propia excusa de venganza
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Todo el capítulo funciona como una radiografía de por qué no se puede confiar en nadie en Night City, ni siquiera en uno mismo. Primero tienes a Capri, que después de venderle a D el discurso de ser "socios", intenta cambiar de huésped y saltar al cuerpo de Talia en cuanto la tiene enfrente; y cuando D recupera el chip, ella le apaga los poderes y solo vuelve a ayudarlo en la emboscada cuando están a punto de arrancarle el biochip de la cabeza. Segundo, ves cómo todos usan a los demás: Kiril veía a su propia hija como un experimento de tolerancia al cromo desde niña, Weak intenta usar a Roman para sacarle el chip a D, y D ya habla del constructo como un adicto diciendo "Capri me pertenece" sin importarle que Talia tenga daño cerebral terminal por su culpa. Pero el detalle está en el interrogatorio del final: cuando el corpo le dice en la cara que su clan murió por su culpa, D no lo mata por venganza, lo mata gritando "¡Cállate!" para no escuchar la verdad. Ese "No tenía opción" final frente a Roman confirma que D ya ni siquiera confía en su propia excusa de venganza